sábado, 18 de diciembre de 2010

CAPITULO 23

- ¡Por encima de mi cadáver!,- exclama una voz fuerte. Todos miran hacia el mismo lado. Y ahí, de pie sobre la barandilla de la borda, posaba majestuoso un personaje enmascarado.

- ¿Y tú quién se supone que eres?,- pregunta enojado Tony "El Calamar".

- Es extraño que lo preguntes, ya que yo soy.... ¡el legenadario guerrero Sogeking!,- y tras su presentación comienza a cantar una divertida canción.


- ¡Sogeking!,- exclaman alegres Chopper y Luffy.

- Maldito narizotas...,- murmura Sanji -. Me había asustado por un momento...

- ¡Libera a esos pobres piratas y enfréntate con alguien de tu tamaño!

- ¿Esa frase la acaba de decir Ussop?,- se pregunta sorprendido Sanji -. ¿Será que cuando se viste de esas maneras cambia totalmente su personalidad?,- pero haya la respuesta al fijarse en las temblorosas piernas de su amigo.

Tony "El Calamar" se dispone a coger a aquel misterioso personaje con un tentáculo libre, pero Sogeking tiene unos reflejos rápidos y le lanza algo con su gran tirachinas, haciendo blanco en su rostro. Tony se queja, haciéndole llevar todos sus tentáculos a sus ojos, liberando a sus compañeros presos. Tony termina por precipitarse al agua.

- Gracias Ussop... digo, Sogeking,- responde Nami, tumbada en cubierta. Sanji corre junto a ella. Zoro les mira de reojo mientras toma aire. Luffy corre junto a Ussop, quien, más relajado, se deja caer a cubierta. Chopper también acude a su lado.

- ¡Sogeking! ¡Eres el mejor!,- exclaman los dos "usuarios" de las frutas del diablo.

Zoro se levanta y se mete en los camarotes. Sanji le ve.

- He pasado tanto miedo, Sanji-kun...,- oye decirle Nami al oído, mientras se abrazan, pero no deja de pensar en la manera en que se ha ido Zoro de cubierta. ¿Qué mosca le habrá picado?

domingo, 12 de diciembre de 2010

CAPITULO 22

Sanji notaba cómo le costaba cada vez más respirar. Sus piernas le fallaban, pero no se sabe cómo conseguía encontrar un resquicio de fuerza en su cuerpo. Y esa fuente era su mente. El nombre de Nami retumbaba en su cerebro, haciéndole correr un poco más, a pesar de la gran fatiga que se estaba apoderando de él. Ni el cansancio, ni la falta de aire, ni los latigazos de las ramas de los árboles le doblegaban. Aquél estruendo le volcó el corazón.

- Si algo le ha pasado a Nami-chan, no me lo voy a perdonar en la vida,- se decía a si mismo mientras corría por la selva, seguido de Chopper, ya transformado en reno, y Ussop.

La columna de humo cada vez se divisaba con mayor claridad, hasta que llegaron a la causa de ella, temiéndose lo que pensaban: que procedía del barco.

- Pero... ¿se puede saber qué es eso?,- gritaron a la vez Ussop y Chopper.

Los tres veían delante suyo lo que parecía un calamar gigante amarrado con sus tentáculos al barco. Entre los tentáculos que tenía libres lograron apreciar a sus compañeros: Luffy, Nami y Zoro. El mosntruo reía mientras observaba, jactancioso, sus capturas.

Sanji empezó a notaba un calor extremo dentro de su estómago, un calor que luchaba por salir, por invadir su cuerpo. Sus ojos comenzaron por enrojecerse por la sangre, sus dientes chirriaban, sus puños se crispaban. Y se dejó invadir por ese calor interno, un calor rabioso y airado que prendió en una de sus piernas mientras corría decidido hacia el barco. Cuando está ya junto al navío, toma potencia en un inmenso salto que le eleva varios metros en el aire, dejándose caer pesadamente en la perpendicular del calamar, dispuesto a dar una patada con su pierna fogosa. Pero el monstruo se da cuenta en el último instante y se libra del cocinero con un tentáculo al igual que una vaca se libra de una molesta mosca con el rabo. Sanji acaba golpeándose en la espalda contra el mástil principal del barco y cayendo al suelo. Dolorido, trata de levantarse, mientras escucha su nombre gritado por sus compañeros.

Chopper se enfurece por la escena vista y evoluciona a su estado andromorfo. Tomando potencia para corrar, se prepara para golpear al invasor, pero igualmente le repele con otro tentáculo. Chopper cae al suelo. Al levantarse, descubre a su lado el cuerpo inerte de Robin. Trata de despertarla, pero no lo consigue. Al tomar el pulso, descubre la respuesta: está inconsciente. El monstruo debió de golpearla muy fuerte, como a él y a Sanji.

- ¡Ussop!,- grita Chopper, hacia la costa -. ¡Dispárale!,- pero no obtiene respuesta -. ¡Ussop!,- de nuevo el silencio -. ¡Sanji!,- se vuelve al cocinero -. ¡Ussop no está!

- ¿Cómo?

- ¡Que Ussop no está! ¡Ha desaparecido!

- Maldito cobarde...,- murmura Sanji, rabioso de ira.

Los gritos de ayuda de sus compañeros le hacen volver. Luffy aún puede sobrevivir a aquello, por su naturaleza elástica, pero Zoro y Nami son normales, y esos terroríficos abrazos de los tentáculos podrían partirles los huesos fácilmente.

- ¡Suéltales!,- grita Sanji mientras se dispone a volver al ataque. Tony se vuelve hacia el cocinero, deteniéndole con uno de sus tentáculos.

- Veo que quieres mucho a tus amigos, ¿eh?,- responde Tony, riendo malvadamente -. Seguro que serías capaz de dar tu vida por la suya, ¿a que sí? Pues veamos si es verdad...,- y, adelantándose a la borda del barco, se prepara para saltar por ella al fondo del mar -. Sólo podrás salvar a uno de ellos.

domingo, 5 de diciembre de 2010

CAPITULO 21

Zoro y Robin corrían por todo el bosque. Zoro seguía a Robin muy de cerca, pero, a pesar de ello, alguna que otra vez se perdió. Robin consiguió suplirlo llevando al espadachin en volandas por los árboles del bosque con lianas y lianas de brazos que la arqueóloga era capaz de crear de la nada. Cuando llegaron a la cala donde estaba el barco anclado, se encuentran una imagen que les congeló la sangre. Un enorme calamar de varios metros estaba en la cubierta del barco, con Luffy inmóvil en uno de sus tentáculos, aunque luchando por liberarse. Nami estaba frente a aquel monstruo, aferrada a su "vara del tiempo", lista para el ataque.

- No tienes nada que hacer, insignificante muchacha,- reía jactancioso aquel monstruo -. Soy el capitán Tony "el Calamar", y tengo ese sobrenombre gracias al día en que me comí un calamar que se había comido una "fruta del diablo", y gracias a ello, tengo esta apariencia tan sobrecogedora. Y tú, pelirroja, ¿qué habilidad tienes? ¡Ninguna!,- vuelve a carcajearse -. Tú, para mí, no eres más que una simple hormiga a la que puedo derrotar aplastándola con uno de mis tentáculos.

A medida que hablaba, Tony "el Calamar" estaba deslizando uno de sus tentáculas por la base del barco, haciéndola aparecer por detrás de Nami, amenazando con golpearla. Debido a que estaba de espaldas al sol, el tentáculo la hizo sombra. Nami, al notarlo, se da la vuelta asustada, pero se queda inmóvil, viendo cómo caía el tentáculo con todo su peso sobre ella. Cierra los ojos. Nota como si la empujaran y al momento un golpe en su costado. Abre los ojos. Se ve tumbada en la cubierta a varios metros de distancia del capitán. El tentáculo no había llegado a caer del todo. Estaba quieto en el aire. Nami vio una hilera de brazos saliendo del tentáculo. Nami comprende y busca en los alrededores. No ve nada, tan sólo una sombra que sale de entre unos matorrales cercanos, saltando hacia el cielo. El inconfundible chirrido del acero afilado desenvainado precede al ataque de aquella sombra. Al fin, Zoro aterriza en la cubierta del barco, arrodillado, con dos de sus katanas en las manos, sosteniendo la tercera con la boca. El monstruo trata de derrotarle con sus tentáculos, pero los reflejos de Zoro son más rápidos y logra escapar varias veces. Nami sigue en el suelo, observando cómo, mientras Zoro pelea contra el capitán metamorfoseado, Robin, escondida en la cubierta, ayuda a Luffy a liberarse del tentáculo que lo apresaba con sus brazos emergentes.

sábado, 27 de noviembre de 2010

CAPITULO 20

Nami se dejó llevar. Cerró los ojos mientras se dejaba envolver por el cálido aliento de su capitán. De repente, sin saber por qué, notó cómo Luffy la empuja brutalmente haciéndola caer de espaldas. Al segundo comprende. Se oye un enorme estruendo, seguido de un vaivén violento de la nave. Luffy estira sus brazos a límites imposibles para poder aferrase al barco y no caer.

- ¿Qué ha sido eso?,- pregunta Nami, asustada.

Luffy no responde. Tan sólo mira fijamente al horizonte del mar, con el ceño fruncido. Nami mira en la misma dirección. En la lejanía apenas logra distinguir una silueta, pero puede apreciar un sonido débil que poco a poco va creciendo. El mismo sonido que escuchó mientras Luffy la intentaba besar. Pensó que era su propio corazón, pero era una bala de cañón. Bala que es rechazada por Luffy, quien segundos antes estira brazos y piernas para poder aferrarse al barco, al momento que hincha su cuerpo para recibir la bala de cañón, que rebota en su estómago y regresa a su punto de origen cual boomerang. Lamentablemente, no hizo diana. Recuperando su forma original, Luffy volvió a alargar sus brazos hasta el barco contrincante, envolvió sus brazos en él y lo atrajo hacia ellos, preparando el abordaje. Nami, mientras tanto, reaccionó levantándose del suelo y corriendo hacia su camarote a por su "vara del tiempo". Cuando volvió a cubierta, ya nada pudo hacer.

sábado, 20 de noviembre de 2010

CAPITULO 19

Zoro se dejo caer sobre la roca, con la mano en la cabeza. Se estaba derrumbando. La arqueóloga sintió la necesidad de acercarse al guerrero y demostrarle su apoyo, pero desistió cuando comenzó él comenzó a hablar entre lágrimas:

- Es algo que no comprendo,- logró decir Zoro, con la mirada vacía -. Cada vez que me acuerdo...,- una lágrima cae sobre la roca -. Cuando me miro al espejo, o reflejado en el agua, me doy asco. No sé cómo pudo pasar, es algo totalmente antinatural. ¿Yo, enamorado de otro hombre? Kuina fue, es y será siempre mi verdadero amor. Sanji no es más que un amigo, un compañero de fatigas y batallas. Como tú. Como Nami. Como Luffy. Como todos. Y no me voy enamorando de todos vosotros. Sanji es mi amigo, nada más. Pero...

- Pero el estar tanto tiempo juntos ha hecho que afloren sentimiento nuevos en ti, ¿verdad?,- responde Robin, mientras hace florecer unos brazos de la roca para abrazar y calmar a Zoro. Éste asiente vergonzoso y sollozante -. ¿Y por qué no se lo dices a él? Lleva desde aquella noche buscándote para hablarlo, pero tú siempre le has dado largas. ¿Por qué?

- ¿Por qué?,- Zoro la mira fijamente -. ¿Quieres saber por qué?,- Robin asiente, intrigada. Pero Zoro es interrumpido por una explosión lejana.

Al oír aquella explosión, Chopper, Sanji y Ussop vuelven, asustados, su rostro hacia donde está atracado el barco.


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- ¡Por Alá y Mahoma!,- exclama Ussop -. ¿No me digáis que...?

- ¡Sí!,- responde aterrado Sanji -. ¡Ha sido el barco!,- pero el semblante del cocinero se vuelve más pálido -. ¡Nami!,- y sale corriendo el dirección a la explosión. Los otros dos le siguen.

sábado, 13 de noviembre de 2010

CAPITULO 18

Luffy saltó de nuevo a cubierta. Nami llevaba un buen rato parada, como una estatua, mirando al horizonte. Luffy se acerca junto a ella.

- Nami...,- le susurra. La ladrona no reaccionaba. Luffy posa su mano en su hombro. Esta vez, Nami vuelve la cabeza hacia Luffy, gacha.

- Luffy...,- murmuró la joven -. No lo sé, pero creo que a Sanji le pasa algo... Le noto raro desde hace unos días.

- ¿Es posible que, tras haberte conquistado después de tanto tiempo, se haya cansado de ti?,- Luffy la toma de los hombros, quedando detrás de ella. Nami, al escuchar la pregunta, se vuelve sorprendida.

- ¡Luffy!,- sus ojos parecían salir de sus cuencas -. ¡No digas eso ni en broma! Sanji y yo estamos muy enamorados, ¿me oyes? ¡Es imposible que haya dejado de quererme!

- Perdona, Nami, pero yo también me he fijado en que Sanji está raro... Desde hace unos días le noto como distante de ti, como que poco a poco va perdiendo la pasión de estar a tu lado. Además...,- Luffy agacha la cabeza, sonrojado -, hace días que no os oigo por la noche...

Nami se vuelve, también sonrojada, al oir a Luffy.

- La verdad es que tienes razón, Luffy,- murmura avergonzada -. Hace unos días que ni me ha tocado... Quiero pensar que es por las batallas y el viaje. No quiero agobiarle, de verdad. Siempre que termina una batalla, o llegamos a una isla después de tantos días navegando, hago todo lo posible para que se sienta cómodo y descanse. Le doy masajes, le dejo dormir cuando me levanto por las mañanas, me ocupo de sus labores a bordo. Le amo demasiado, Luffy.

- No tanto como yo a ti

Aquella respuesta dejó a Nami totalmente descolocada. Luffy le tomaba de las manos, se iba acercando lentamente a ella. Nami no podía reaccionar, estaba totalmente helada al oir aquella revelación de su capitán. Empezó a notar su aliento cálido en su rostro. Sus labios iban a juntarse. Luffy había cerrado los ojos suavemente. Nami seguía sin creer lo que estaba pasando en ese momento. Luffy la iba a besar. No lo podía permitir. No lo debía permitir. No lo tenía que permitir. Ella estaba con Sanji, su cocinero pervertido, su amor, su media naranja. Pero no conseguía moverse, ni siquiera hablar. Luffy estaba a punto de besarla. El tiempo se estaba parando para ellos. Les empezaba a envolver un silencio mágico en el que ni los pájaros, ni el mar, ni el barco emitían sonido alguno. Tan sólo se oía un silbido lejano, que iba creciendo en intensidad poco a poco...

sábado, 6 de noviembre de 2010

CAPITULO 17

Chopper y Ussop estaban inmersos en sus quehaceres. El reno había encontrado un tipo de hierbas que no aparecían en sus libros, y Ussop estaba experimentando con sus "canicas explosivas", buscando nuevas mezclas. No se dieron cuenta de la llegada de aquel visitante...
- ¿Qué hacéis?

Chopper y Ussop dieron tal respingo que casi se diría que llegaron a levitar varios metros. El reno se escondió (a su manera) en un árbol, mientras que Ussop, movido por los reflejos, le lanza una de sus canicas. El polvo resultante al estallar la bolita de metal a los pies del visitante le hizo toser.

- ¡Chicos!,- respondió aquella persona, entre toses -. ¡Soy yo! ¡Sanji!

- ¿Sanji?,- los dos amigos se calmaron. Cuando el humo se desvaneció, vieron al cocinero, con el brazo tapándose el rostro -.

- ¡Perdona, Sanji!,- se excusó Ussop, haciendo mil y un reverencias -. ¡No sabíamos que eras tú!

- ¡Pues claro que soy yo!,- exclama el cocinero, airado -. ¿Quién iba a ser si no?,- de repente se calma, mirando alrededor -. ¿Y Robin y Zoro? Me dijeron que estaban con vosotros.

- Zoro se fue a dar una vuelta,- responde Chopper, aún con el miedo en el cuerpo, más por la reacción del cocinero que por su entrada sorpresiva.

- Conociéndole seguro que se ha vuelto a perder...,- murmura Sanji.

- En cuanto a Robin, no nos hemos dado cuenta de que se había ido también,- contesta el inventor, avergonzado.

- En fin, iré a buscarles...

Sanji se disponía a buscarles, pero los otros dos le detienen.

- Pero, Sanji, ¿qué haces aquí? ¿No estabas en el barco?

- Sí, pero he decidido unirme a vosotros.

- Bueno...,- Ussop mira al médico -. Nosotros creo que ya hemos terminado, y pensábamos volver al barco cuando Zoro volviese, pero visto lo visto...

- Bueno, si queréis volver al barco, podéis iros,- les responde Sanji -. Yo buscaré a estos dos.

- Sanji,- Chopper le llamó con su tímida y dulce voz -. Este bosque es muy grande y espeso. Te puedes perder.

- ¡Eh! ¡Yo no soy tan despistado como ese cabeza de alga!,- exclama Sanji, algo enojado.

- No es que dudemos de tu capacidad de orientación,- responde Ussop, tratando de calmarle -, pero ten en cuenta que esta parte de la isla no la hemos explorado nunca, y es fácil que nos perdamos y no sepamos volver.

- ¿Me estáis diciendo que me queréis acompañar?,- pregunta tras dar un suspiro.

- No, no era eso lo que queríamos decirte,- responde Ussop, sorprendido -. Lo que queríamos decirte era que volvieses con nosotros al barco, pero viendo que estás empeñado en irles a buscar, te acompañamos. Si quieres, claro...